La independencia del
Perú, que abrió las puertas a la era republicana, se dio cuando la más grande
colonia sudamericana aún lucía los efectos de una convivencia de siglos entre
amos y esclavos. Conquista y gobierno de Reyes y Virreyes. Coexistencia de “indios”;
mestizos; criollos; españoles; y negros. Tiempos de explotación y miseria; de
sangre y muerte.
Crece en valor por ello
la gesta libertaria de San Martín, Bolívar, Torre Tagle, Sánchez Carrión y
tantos héroes, pues debieron enfrentar al ejército realista español; compuesto
con un alto componente de esclavos…
José de San Martín,
consideró conveniente su entrada al Perú por la bahía de Paracas evitando Lima
y escogiendo a Huaura para su segundo ingreso estratégico. Desde el norte debía
iniciarse la gesta libertaria. Contaba para ello con el apoyo del Marqués José
Bernardo Torre Tagle y las fuerzas de la Intendencia de Trujillo.
Tras proclamar la
Independencia, San Martín asumió el mando político militar de los Departamentos
libres del Perú.
Eran tiempos de guerra,
en los que cabían las más extrañas decisiones. El gobierno de Buenos Aires negó
el apoyo económico a San Martín y llegó, como alternativa, la “Cita Cumbre” de
Guayaquil (26 y 27 de julio de 1822) de Bolívar, libertador de Colombia y San
Martín, libertador de Perú. De lo que se dijo en ésta célebre reunión nunca
trascendió acuerdo alguno. Sí muchas especulaciones. Sin embargo, los hechos
ocurridos posteriores a la cita, fueron muy elocuentes: El libertador
argentino, José de San Martín, decidió retirarse de la gesta que había iniciado
y abandonó el territorio peruano. Bolívar asumió la jefatura del proceso
independentista y una de sus primeras decisiones fue anexar Guayaquil, que era
territorio peruano, a la Gran Colombia.

Presidentes del Perú de 1821 a 1844. Cortesía de es.scribd.com
LOS
GOBIERNOS REPUBLICANOS:
Para el historiador Jorge
Basadre los gobiernos de la era republicana nacen con la instauración del
Primer Congreso Constituyente del Perú, el 20 de setiembre de 1822. A partir de
esa fecha el camino gubernamental ha sido, y sigue siendo, una vía política
sinuosa e improductiva social y económicamente.
Los mandatos
gubernamentales en el primer siglo republicano, fueron una sucesión de
regímenes militares con una escasa alternancia de gobiernos civiles. En todos ellos sus ansias de poder opacaron
la acción realizadora. Tiempos en los que se dieron diversos conflictos
internos, la relativa prosperidad por la era del guano (1845-1866) y la nefasta
“Guerra del Pacífico” (1879-1883) que puso al descubierto nuestra realidad
social: Seres sin una formación educacional, cultural y política, que los
identifique con su Patria y Nación.
Antes de la guerra del
Pacífico confrontaciones internas, por la necia ambición de llegar a palacio de
gobierno, provocaron el desgaste y la baja del poder bélico alcanzado durante
las gestiones del gran mariscal Ramón Castilla. Estas diferencias fueron
capitalizadas por quien era, y siempre debió ser, en aquel tiempo, el único y
verdadero enemigo de la patria: Chile.
Durante las batallas por
mar y tierra, Grau; Aguirre; Bolognesi; Ugarte; Mariano de los Santos; y todos
los héroes de la Guerra del Pacífico, fueron abandonados y entregados a la
muerte.
Antes, durante y después
de la guerra huyeron los presidentes de la República. Después de firmar
vergonzosos contratos, traicionar y permitir la humillante y lacerante invasión
del enemigo.
“Pueblo que no conoce su
historia, está condenado a cometer los mismos errores”: Aceptar esta vieja
sentencia nos obliga a buscar y reconocer la verdad, aunque nos hiera sacar de
sus escondites tantas mentiras.

Presidentes del Perú de 1845 a 1890. Cortesía de es.scribd.com
EL
PODER DEL PUEBLO:
En teoría los gobiernos
democráticos, es decir; los elegidos por el pueblo, son los que han marcado la
evolución desde la era monárquica en cuanto a la participación social. Siempre
será obligada y necesaria para su concepción la célebre frase de Abraham
Lincoln, décimo sexto presidente de los Estados Unidos: “La democracia es el
gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo…”.
En el Perú republicano la
teoría no ha guardado condescendencia con la práctica. Los gobiernos,
democráticos o de facto, jamás afrontaron, como corresponde el prioritario y
estratégico problema de la educación. De tal manera que sus más de
treintaicinco millones de habitantes siguen siendo el producto de una
deficiente formación teórica y práctica que les impide, hasta hoy, descubrir y
aprovechar la extraordinaria riqueza territorial que poseen.

Presidentes del Perú de 1890 a 1963. Cortesía de es.scribd.com
DEMOCRACIA Y DICTADURAS:
Cuando un gobierno de
facto depone a un gobierno elegido por el pueblo, puede ocurrir lo
impredecible. En nuestro país la característica recurrente, en la mayoría de
los casos perpetrados, fueron hechos por las fuerzas armadas. Casi siempre se
dieron solo para cambiar los dueños del
poder y/o acentuar el estilo o sistema de gobierno.
Hasta fines de la década
de 1960 en el Perú el tiempo transcurrió sin que, al parecer, ningún tipo de
fenómeno sociopolítico pudiera alterar la calma de su población. La gente vivía
en la comodidad que suele dar el hábito de la costumbre. Ni el golpe de Estado
de las Fuerzas Armadas que dieron al presidente Fernando Belaunde de Terry, en
octubre de 1967, fue capaz de provocar la reacción que correspondía a un
atentado contra la voluntad del electorado nacional.

Fernando Belaunde Terry (Mandatos: 1963-1968 y 1980-1985)
“¡GOLPE!
DERROCARON A BELAUNDE. Fueron titulares con los que abrió
portada el diario La Industria de Trujillo. Edición extraordinaria del 3 de
octubre de 1968, a raíz del golpe de estado de las fuerzas armadas del Perú.
Igualmente consignó, en primera página, llamadas como; Ministros se reunieron en palacio Torre Tagle para hacer resistencia.
General Velasco asumió el mando. Deportaron en Avión APSA al Presidente…”.
Nadie, quizás solo “el
golpista” Juan Velasco Alvarado, podía imaginar que ésta intervención militar
se daba para cambiar, o pretender cambiar la historia del Perú. Es que no podía
caber, ni en las entendederas del más estudioso de la política nacional, la
idea de que una revolución social en favor del pueblo, pudieran venir de los
herederos de Francisco Bolognesi; Miguel Grau; Alfonso Ugarte; Leoncio Prado;
Andrés Avelino Cáceres; y José Abelardo Quiñonez. En el entendido, además, vale
señalarlo, de que las fuerzas armadas no tenían derecho a voto, ni eran poder
deliberante en política.
Hasta esos días de
octubre las empresas trasnacionales, en el país, ejercían un poder dominante en
casi todos los sectores de la economía nacional. La International Petroleoun
Company; Cerro Corporation y la Northen Perú Mining, entre otras, del sector
Energía y Minas. Sociedad Chicama Ltda (Casa Grande); Grace (Cartavio) y
terratenientes nacionales en la agroindustria, eran influyentes y determinantes,
en la conducta de gobernantes y gobernados.
Por ello cuando se inició
la aplicación del Plan Inca de las FF.AA., además de la sorpresa mundial, en el
Perú se comenzó a concebir la caída y final de esa omnipotencia capitalista de
extranjeros y nacionales.
Creo haber leído, de
Bertold Brecht, algo así: “El fusil es un
arma mortal y destruye, pero tiene un defecto; sin balas no sirve. El tanque es
arma aún más destructiva y puede arrasar campos y ciudades, pero tiene un
defecto; sin combustible no funciona: El soldado es el más poderoso de todos
pues maneja todas las armas de la destrucción, pero tiene un defecto; puede
ponerse a pensar…”.
Más de lo que se trata,
en esta oportunidad, no es el de analizar los pro y contra del gobierno militar
en su primera etapa (1967-1975) que de ello se encargará la historia, sino el
de establecer sus características en cuanto a lo que fue la relación, “Pueblo-Gobierno,
o; “Electores y elegidos”.
Antes del golpe militar
de las FF.AA., que dio paso al cumplimiento del Plan Inca 1967-75, los
empresarios en el Perú convivían en paz y gozando del privilegio otorgado por
el poder gobernante. “Las obligaciones
legales”, no eran tan obligadas. De modo que “el todo vale”, facilitaba
cualquier proyecto o negocio.
En los años previos a la
llegada de Velasco, los gobiernos democráticos o de facto, siempre cumplieron
un rol de condescendencia con “Dejar hacer y dejar pasar”. No se destacó en
ellos una voluntad de cambio para tratar de educar y dirigir a la sociedad peruana
hacia la conquista y el desarrollo sostenible de la riqueza nacional. Solo se
otorgó un preferente apoyo a un minoritario grupo de empresarios.

Juan Velasco Alvarado (Mandato: 1968-1975)
PLAN
INCA:
El 9 de octubre del año
68 se decreta la expropiación de La Brea y Pariñas. La desaparición del Acta de
Talara firmada por el gobierno de FBT con la International Petroleoum Company
(IPC) fue el argumento esgrimido para justificar la intervención militar.
“El Gobierno
Revolucionario después de declarar la nulidad de la indigna Acta de Talara y
del lesivo contrato celebrado por el régimen que la Fuerza Armada ha depuesto,
acaba de promulgar el Decreto-Ley que ordena la inmediata expropiación de todo
el complejo industrial de la Brea y Pariñas y anuncia al país, que en este
momento las Fuerzas de la Primera Región Militar, haciendo eco del clamor de la
nación, están ingresando al campo de Talara para tomar posesión de todo el
complejo industrial, que incluye la refinería y con la más alta emoción
patriótica hacen flamear el emblema nacional como expresión de nuestra
indiscutida soberanía…”.
“…Estamos seguros que las
generaciones futuras celebrarán este día de reparación como el Día de la Dignidad Nacional”. (01)
Y por siete años el mundo
fue una tribuna de espectadores que no salían de su asombro ante la revolución
castrense en el Perú. Sobre todo, por el desarrollo del plan, perfectamente
elaborado. No fue un golpe antojadizo, o por de ansia de poder. En el Centro de
Altos Estudios Militares (CAEM) y por más de un año los oficiales diseñaron el
Plan Inca.
El 24 de junio de 1968,
Día del Campesino, fue otra fecha escogida por los militares en revolución. Se
promulgó la Ley de Reforma Agraria
mediante la cual los trabajadores del agro pasaban a convertirse en dueños de
las tierras que ellos cultivaban. Se crearon las Sais y los fundos azucareros de la costa fueron transformados en Cooperativas Agrarias de Producción.
“Hoy, en el Día del
Indio, día del campesino, el Gobierno Revolucionario le rinde el mejor de todos
los tributos al entregar a la nación entera una ley que pondrá fin para siempre
a un injusto ordenamiento social que ha mantenido en la pobreza y en la iniquidad
a los que labran una tierra siempre ajena y siempre negada a millones de
campesinos…”.
“De hoy en adelante, el
campesino del Perú no será más el paria ni el desheredado que vivió en la
pobreza, de la cuna a la tumba, y que miró impotente un porvenir igualmente
sombrío para sus hijos…”.
“Sabemos muy bien que la
Ley de Reforma Agraria tendrá adversarios
y detractores. Ellos vendrán de los grupos privilegiados que hicieron del
monopolio económico y del poder político la verdadera razón de su existencia…”.
“Quiero, por eso, hacer una sincera invocación a la juventud del Perú
para la que queremos forjar una patria mejor. Quienes vivimos hoy los años de
la adultez, recibimos un mundo lleno de imperfecciones y de injusticias. Para
quienes vengan después de nosotros queremos el legado de una sociedad libre y
justa…”.
“Al hombre de la tierra ahora le podemos decir en la voz inmortal y
libertaria de Túpac Amaru: Campesino el patrón ya no comerá más de tu pobreza”.
(02)
Fueron muchas y
trascendentes las reformas del gobierno militar en su primera fase en las que
puso en evidencia que, si bien no era producto de la elección del pueblo y por
el pueblo; SÍ gobernó para el pueblo.
LA
COMUNIDAD INDUSTRIAL:
Si la expropiación de las
transnacionales y la Reforma Agraria, provocaron el asombro del mundo, la Ley
de Reforma de la Empresa y la creación de la Comunidad Industrial, despertó aún
más la admiración internacional, pero también generó la resistencia de los
poderosos de la industria nacional.
El 27 de julio de 1970,
el gobierno de las fuerzas armadas modifica por Decreto 18350 la Ley General de Industrias y crea la
Comunidad Industrial; Ley 18384 de
Comunidades Industriales: 1 de setiembre 1970.
De acuerdo a esta ley, la
C.I. se integra con un capital deducido del 15 % del Impuesto a la Renta, que
por única vez se le otorga. Por efecto de esta ley, los trabajadores obtienen
participación en el Directorio y Junta de Accionistas de las empresas; con
derecho a las utilidades de la empresa.
La aceptación de la
Comunidad Industrial en las empresas se dio con esa mezcla de sentimientos y
emociones que genera lo desconocido. Para los dueños; “estaban interviniendo su
propiedad”. Los trabajadores, como en las empresas agroindustriales, no estaban
“preparados” y como siempre, apareció el “fantasma comunista” que obligó a una
respuesta por parte del gobierno:
“En torno a la Reforma de
la Empresa se han producido últimamente comentarios exagerados e inexactos que
están creando una perjudicial imagen de desconfianza, tanto en el país como en
el extranjero. Es preciso reiterar que la idea de la reforma de la empresa no
es nueva en el Perú. Figura conspicuamente en las plataformas de casi todos los
partidos políticos y ella ha sido, por tanto, promesa reiterada a la
ciudadanía”. (03)
En las Conferencias
Anuales de Empresarios CADE, el presidente Velasco llegó a exponer, ante los
ejecutivos del país, las verdaderas intenciones de la Ley:
“Las empresas
industriales capitalistas o comunistas, tienden a considerar al hombre en su
trabajo como objeto y no como sujeto del quehacer económico. Es decir, como
simple instrumento productor, sin capacidad de participar activa y
creadoramente en la vida misma de la empresa. Las formas de propiedad y de
producción de ambos sistemas tienden inevitablemente a ser alienantes, es
decir, a desvincular al ser humano de su propio trabajo y sus resultados y
destruir todo sentido de pertenencia afectiva y profunda del trabajador con
respecto al lugar donde actúa…”.
“La Comunidad Industrial
es fundamentalmente una institución de participación, una institución que hace
posible la intervención directa de los trabajadores en la vida total de la
empresa, en la propiedad, en las decisiones, en el futuro de la riqueza generada
por todos…”.
“Una política como la
planteada en el campo industrial por el Gobierno Revolucionario, no puede
aceptar revanchismo, improvisación, demagogia o impresionismo en todos los
niveles de la acción industrial del Estado…”.
“El problema consiste en
impulsar y respaldar a la industria, es decir, a la empresa industrial y no
preferencialmente a uno solo de los factores de producción, capital o trabajo.
En este sentido, la base del planteamiento revolucionario estriba en sostener
que la aparentemente irreductible antinomia capital versus trabajo, debe y
tiene que ser superada si de veras queremos estructurar una economía industrial
equidistante de las posiciones que representan los esquemas capitalistas y
comunistas…”.
“Sin alarde, es posible
que la comunidad industrial peruana llegue a constituir uno de los más notables
experimentos de organización social y económica en nuestra época. Mucho de su
éxito dependerá, sin embargo, de cuál sea frente a ella la reacción de los
empresarios y de los trabajadores”. (04)
EDITORA LA INDUSTRIA DE TRUJILLO:
Por una de las
modificaciones de la Ley General de Industrias, las empresas periodísticas
fueron incluidas en el Sector Industria; como de “apoyo a la Educación”. Por
ello, todos los que trabajábamos, en la década del 70, en la Empresa Editora La
Industria de Trujillo S.A.; nos convertimos, de hecho y de derecho, en testigos
y actores de ésta sin igual experiencia.
Hasta la década del 60,
los gobiernos permitieron empresas informales. Muchas de ellas sin planillas de
trabajadores, o con muy pocos de ellos registrados en los libros de empleados y
obreros. Se dieron muchos casos en que los empleadores descontaban por recibo
el pago al seguro social, pero no lo aportaban a la empresa aseguradora.
Las Fuerzas Armadas del
Perú, 1967-75, llegaron para que la justicia no sea de un solo lado. Se
multaron a las empresas infractoras y los propietarios se vieron obligados al
saneamiento de sus empresas.
En el caso de la cadena
editora de La Industria de Trujillo (1895) con filiales en Piura (1916) y
Chiclayo (1952), ésta recién acababa de inaugurar e instalar, en esas tres
ciudades, el sistema Offset Integral. Vicente Cerro Cebrián, embajador del Perú
en Uruguay, había logrado que La Industria se convierta así, en el primer
periódico nacional impreso en ese sistema. También asumió el saneamiento y
conversión de sus empresas, de Trujillo; Chiclayo; y Piura, en Sociedades
Anónimas. Todas ellas con la respectiva instalación de sus comunidades
industriales.
La experiencia de la
Comunidad Industrial de Editora La Industria de Trujillo SA, casi inadvertido a
nivel de país, fue caso único. Los más de cien trabajadores, por casi 5 años,
saboreamos un pedacito de ese manjar llamado Cogestión empresarial. Lo que pasó
allí, en esta empresa, puede ser hoy testimonio válido de lo que buscaban para
el Perú, los militares del septenio.
Editora La Industria de
Trujillo fundada por Teófilo Vergel y Edmundo Haya Cárdenas; padre de Víctor
Raúl Haya de la Torre el 5 de noviembre de 1895 fue conducida, a partir de 1900
por Miguel F. Cerro Guerrero y sus herederos Miguel y Vicente Cerro Cebrián. De
tal manera que cuando el gobierno de Velasco, crea las Comunidades y se
establece la Sociedad Anónima, correspondía el 50 por ciento para cada una de
las familias de ambos hermanos.
En 1973 las hermanas
Ángela y Susana Cerro Rinkler, hijas de Miguel, le ofrecen en venta sus
acciones a la Comunidad Industrial; la que poseía el 5 por ciento de las
acciones comunes, que fueron adquiridas por el valor del 15 % de la Renta Neta
del ejercicio económico del año de instalación.
Tal oferta dio paso a una
cogerencia compartida entre la C.I. y los Cerro. Pese a que la oferta de venta
no se concretó, la presidenta del Directorio, Ofelia Moral de Cerro, mantuvo el
régimen de cogestión hasta el 22 de mayo de 1978 fecha en que los locales de la
empresa fueron tomados por el Ejército, durante la gestión de Francisco Morales
Bermúdez.
Lo gratificante de esa
experiencia fue que durante esos cinco años (1973-78) la empresa batió todos
los récords de tiraje, ventas y circulación. Contó con una plana de periodistas
de lujo y la calidad y sus éxitos de realización nunca jamás fueron igualados.
FIN
DEL SEPTENIO:
El General Morales
Bermúdez asumió la segunda fase del oncenio militar, que solo se sirvió para
traer abajo el Plan Inca y traernos de regreso al país de siempre.
En setiembre de 1977
desactivó, las Comunidades industriales en toda su esencia. Dejó sin efecto la
Ley que él firmó, en el 70, como Ministro de Economía y Finanzas y encargado de
la cartera de Energía y minas.

Francisco Morales Bermúdez (Mandato: 1975-1980)
Y otra vez cobró vigencia
la sentencia de Antonio Raymondi: “El Perú es un mendigo sentado en un banco de
oro”. Lo que el sabio ítalo-peruano solo puede ver ahora, desde otra dimensión,
es que al Perú ya lo están dejando sin el “banco de oro”, pese a ser uno de los
primeros cinco productores del metal precioso. Estamos a la zaga en el mundo en
cuanto a educación y seguimos siendo incapaces de manejar nuestra gran riqueza
territorial.
Los otros gobiernos,
democráticos y de facto, que pasaron en los más de 225 años de República, jamás
fueron guías y constructores de la Nación.
Quizás por ello bien vale
recordar esa perla en la entrevista que hiciera Reynaldo Naranjo a César Calvo
en la revista “Talleres de Comunicación”:
“¿César quién consideras
tú que ha sido el mejor Presidente del Perú…?
El poeta ganador de los
Juegos Florales contestó:
“Sigo pensando que solo ha
habido dos: Velasco…”.
Naranjo, reclamó:
“¿Y el otro…?”.
Calvo le respondió cachondo: “Los demás…”.
*Por Enrique Paz Esquerre.
*Imágenes:
Difusión.
*Citas:
(01) Mensaje a la Nación, del presidente Juan Velasco,
con motivo de la Toma de la Brea y Pariñas: “Velasco la Voz de la Revolución
1”.
(02) Mensaje a la Nación del presidente Velasco, con
motivo de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria: 24 de junio de 1969.
(03) Mensaje a la nación por el 148 Aniversario de la
Independencia Nacional, 28 de julio de1969: Presidente Juan Velasco.
(04) Discurso de clausura de la Novena conferencia Anual
de Ejecutivos; CADE. Paracas, 15 de noviembre 1970.
(05) Cuadernos Talleres de la Comunicación.






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